FUEROS: El fuero de León

2017, Primer Milenario del Fuero de León

Alfonso V

 

Alfonso V de León,

el rey “de los buenos Fueros”

DL 28 May 2014 en art E GancedoRetrato-156-Rey_de_León-Alfonso_V WIKIMEDIAAlfonso_V,_rey_de_León Wikimedia

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Otra interesante publicación disponible en la red internet http://www.cervantesvirtual.com/…/comision-organizadora-del…
Más sobre el tema
http://queaprendemoshoy.com/que-es-el-fuero-de-leon-y-cual…/
http://www.leonreal.com/index.php…

Miguel Breavo

Miguel Bravo Guarida impulsor de las celebraciones del anterior centenario a inicios del XX

http://proyecto-leon.blogspot.com.es/2014/10/mil-anos-del-fuero-de-leon.html

Programa de fiestas

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CARLOS ESTEPA DÍEZ. medievalista investigador del csic

«Lo novedoso del Fuero de León fue su extensión a todo el reino»

Profeta fuera de su tierra. Carlos Estepa es uno de los medievalistas más reconocidos de España. En 1993 cambió la cátedra en la Universidad de León por el puesto de investigador en el CSIC. El milenario del Fuero de León le ha traído de nuevo a la capital del viejo reino para hablar del singular acontecimiento histórico que tiene como novedad principal el hecho de que trascendió a la ciudad y se hizo extensivo a otros territorios

C.Estepa Raqul P Vieco DL 30Jul2017

ANA GAITERO | TEXTO
RAQUEL P. VIECO | FOTO

D.L. 30/07/2017    http://www.diariodeleon.es/noticias/afondo/lo-novedoso-fuero-leon-fue-extension-todo-reino_1177753.html

Es una de las personas que mejor conoce el León Medieval y una voz crítica frente a lo que considera afán de que toda esta época gire en torno a la palabra León. Carlos Estepa no reniega de su tierra, aunque le hayan acusado de «estar al servicio de poderes ocultos de Castilla y León», pero considera que su deber de historiador está por encima «de lo que guste». Un cartel con el gallo de San Isidoro y otro de Alfonso VIII decoran el despacho de Carlos Estepa en la calle Serrano de Madrid. El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) es su lugar de trabajo desde hace 24 años. Nacido en León en 1949, estudió Historia en una época en la que no había especialidades y ahora es uno de los medievalistas más reputados de España. Dio clase en varias universidades y fue catedrático en la de León antes de que, en 1993, se incorporara al Departamento de Estudios Sociales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), donde desarrolla su labor investigadora. Es la máxima autoridad en los estudios de cómo se configuró la Corona de Castilla bajo el reinado de Fernando III el Santo y en una época, el siglo XIII. Mantiene un estrecho contacto con compañeros de la Universidad de León, donde fue catedrático de Historia Medieval hasta que se marchó a Madrid. El departamento de Historia de la ULE le invitó re a hablar sobre el Fuero de León con motivo del milenario. Estepa, hombre más de academia que de medios, se muestra partidario de «conocer bien» los textos medievales antes de que de celebraciones.

—¿Qué significado histórico tiene el milenario del Fuero de León?

—Tiene un significado muy relevante porque es cuando se organiza la ciudad de León. La concesión del Fuero de León en una asamblea con los obispos y los magnates celebrada a finales de 1017 en León es sin duda un importante acontecimiento histórico en el conjunto de los reinos hispánicos medievales. Se cierra la etapa astur, que concluye en 1037. Gracias a las conquistas el primitivo reino se desplazó hasta León y hacia el sur hasta el Duero.

—¿Está definitivamente confirmado que fue en el 1017 cuando se redactó? Claudio Sánchez Albornoz hablaba del 1021.

—Sí, 1017. Después de un período problemático pues a finales del siglo X había habido las incursiones de Almanzor conta la ciudad. Se había producido una cierta despoblación y sobre todo una desorganización social y política. Alfonso V era un niño cuando inicia su reinado y duró un tiempo en consolidar su poder. Prácticamente, en esos momentos cuando ya ha conseguido organizar y controlar el reino es cuando tiene lugar la concesión del Fuero de León. Este fuero es muy importante porque no solamente lo es para la ciudad. Una buena parte del Fuero de León son las llamadas leyes territoriales.

—O sea que trasciende a la capital del reino.

—Es un texto del que nos han llegado dos versiones, la ovetense y bracarense. Una parte está dedicada a todo el reino y una parte específicamente a la ciudad de León, donde se incluyen las cosas más concretas que tienen que ver con el mercado, la actividad de los artesanos y las normas para regir la vida en la ciudad. Lo demás afecta a distintas instituciones y personas en el conjunto del reino, con excepción de Castilla.

—¿Por qué no afectó el Fuero a Castilla?

Castilla en teoría pertenecía al Reino de León pero en la práctica era un estado independiente y por tanto las leyes territoriales se dictaban para León, Galicia y Asturias, básicamente. Desde mediados del siglo X el condado de Castilla tenía un poder político independiente. Hubo una relativa desconexión respecto a León en los territorios entre el Cea y el Pisuerga.

—Hay quien considera el Fuero de León como un antecedente lejano de los derechos de la ciudadanía que se conseguirían con la revolución francesa. ¿Comparte esta idea?

Eso no tiene ni pies ni cabeza. La revolución francesa trata precisamente de romper el orden feudal y dar un orden a la burguesía y aquí nos encontramos simplemente con la reglamentación más elemental de un núcleo urbano para la época.

—¿Supone un avance en su tiempo estrictamente?

—Los preceptos del Fuero de León son muy elementales: cosas relativas a la propiedad y al desenvolvimiento de las actividades comerciales, panaderos, artesanos… No se puede comparar siquiera con los desarrollos que hay a lo largo de la Edad Media.

—Sin embargo, aborda temas como el de la inviolabilidad del domicilio que parecen muy avanzados para la época.

—Sí, pero eso se encuentra en otros fueros. Son cuestiones bastantes elementales.

—¿Y en lo referente a la mujer?

—Recoge que a la mujer no se le puede juzgar sin presencia de su marido, lo cual viene a reafirmar su dependencia de éste.

—Entonces, ¿cree que se ha magnificado?

—En cierto modo, se magnifican estos acontecimientos. Hay que tener en cuenta que la sociedad no es estable, es dinámica y hay una evolución.

—¿Qué significado tiene para la actualidad?

Ninguno, no vamos a aplicar las cosas que se dicen ahí. Sería ridículo. Lo primero que hay que hacer es leerlo y ver que eso es algo que ocurrió en otra época. Decir que hay que establecer los pesos y medidas en la Catedral no creo que sea una cosa realizable hoy en día.

—Fue una ley orientada a repoblar la ciudad de León. ¿Cumplió su objetivo?

Eso sí, la parte urbana que se refiere a la ciudad facilita la aparición de población. Aunque no sabemos hasta qué punto la ciudad estaba tan destruida y despoblada como se ha creído después de las campañas de Almanzor.

—A su juicio, ¿cuál es el aspecto más relevante del Fuero de León?

Lo más relevante es que se trata del primer testimonio de leyes generales. Esto es una novedad.

—¿Es más importante la reunión de las Cortes de 1188?

—El Fuero de León tiene una relevancia histórica innegable. En cuanto a la famosa reunión de la Curia de 1188, el texto en el que se basa la celebración de esa reunión, aunque sé que es políticamente incorrecto, podría ser falso.

—No le he entendido bien. ¿Qué quiere decir?

Está demostrado por un documento de Alfonso IX que hubo una Curia, pero lo no sabemos es que el texto del Decreta sea de esa Curia. Yo creo que es de otro momento.

—¿En que se basa?

—A ese texto le falta algo tan elemental como la frase habitual de «se convoca a las ciudades y villas» que sí aparece en otras asambleas como la de Benavente de 1202. Es sospechoso que solo mencione a las villas.

—Entonces, ¿cuáles son las primeras Cortes?

No tiene sentido pensar que hay una reunión con participación de elementos burgueses pero no hay una continuación. La consolidación de la corte no se produce hasta Alfonso X, con el que ya hay procuradores y reuniones de Cortes.

—Lo cierto es que en 1188 hubo una reunión en San Isidoro…

—Que haya una reunión carece de relevancia. Se pueden celebrar reuniones y no ser Cortes. También hay una reunión convocada por Alfonso VII en 1135. Lo realmente importante y relevante es ir viendo los antecedentes que tiene en el lugar la participación del clero, la nobleza y también las élites urbanas. Desde este punto de vista puede ser incluso de más relevancia la coronación de Alfonso VII.

—Pues se celebró el VIII Centenario de esas Cortes. Creo que usted participó en él.

—Participé y como se puede imaginar no fui muy bien visto. Inevitablemente se tiende a pensar que lo de uno es lo mejor y lo primero. Yo he sido acusado de estar al servicio de poderes ocultos de Castilla y León.

—¿Y lo está?

-Naturalmente que no. Me dedico a la Historia.

—¿Entonces no considera que la reunión de 1188 fuera un hito que avale a León como Cuna del Parlamentarismo?

—En la investigación histórica no se funciona así. La evolución histórica es distinta . Pero lo cierto es que no hay ninguna fuente que resalte. Ni Lucas de Tuy, que narra lo que estaba ocurriendo en León hace referencia a algo que era de tanta importancia, lo cual quiere decir que para los contemporáneos era algo normal y corriente.

—Pues los Decreta forman parte del registro de la Memoria del Mundo de la Unesco.

—Pero eso no lo informó un experto. La Unesco puede decir lo que quiera. Los historiadores debemos tener una opinión basada en nuestra profesión. No llegar a determinadas conclusiones y estar al albur de lo que guste o no guste.

—¿Entonces está más justificado celebrar el Fuero de León?

—Se necesitan celebrar cosas, pero en eso los historiadores no pintamos nada. Son otros elementos los que deciden.

—Pero tendrán que basarse en algo.

—Siempre hay quien encontrará los motivos.

—Entonces del grial, ¿qué me dice?

—Como ya le contesté en otra ocasión, eso trasciende las cosas más elementales y todas las líneas rojas. Es un mito y no merece más comentarios. Hay un investigador francés que ya ha dejado claro que no tiene ninguna apoyatura científica y es una deformación total de la función de la historia.

—Margarita Torres también es historiadora.

—Dada la deriva que ha tomado, yo lo dudo.

—¿Fue alumna suya?

—Sí.

—¿Y cómo la recuerda?

—Yo le di notable, digamos que fue una alumna buena, no excelente.

—Dicen que a San Isidoro le ha venido bien.

—Eso tampoco sería negativo. Es bastante común esa tendencia a mirarse el ombligo que no es muy afortunada. En León tenemos suficientes cosas, sin ir más lejos la Catedral, como para buscar otras.

—¿El Estado de las Autonomías ha incrementado estas confusiones históricas?

—Se han suscitado problemas que en otro momento no habrían tenido importancia. Problemas que no existían hace 50 años porque no había instituciones autonómicas y todo se movía en horizontes provinciales y en el nivel de las diputaciones provinciales.

—¿Considera correcto el término de comunidades históricas que se atribuye solo a algunas cuando existió un reino como el de León muy anterior?

—Es erróneo. Histórico es todo. Pero incluso el reino de León no se corresponde con la región actual ni con la provincia de León. Tiene otra estructura y no solo es territorial. En aquella época los territorios no tenían la importancia que se le da ahora. Lo que era importante era el rey no tanto el reino de León o Castilla. No había una visión de comunidad política. Todo giraba en torno al rey y los súbditos. El reino de León, al sur del Duero, era la Extremadura. La denominación de los territorios cambia con el tiempo.

—Sí, pero hasta el punto de que se diga que el reino de Cataluña acogió las primeras cortes…

Cataluña nunca ha sido reino. Existía el reino de Aragón y el condado de Barcelona, o más bien, el rey de Aragón y el conde de Barcelona. Pero cuando se tienen ciertos propósitos hay que inventar mucho. La denominación de Cataluña aparece en el siglo XII.

—¿Cree que León está donde le corresponde como parte de Castilla y León?

—No me corresponde decirlo a mí.

Cien pendones y trescientos figurantes recrean los mil años del Fuero de León

Se trata de un conjunto de leyes, 48 artículos, consideradas las más antiguas de la España medieval y la primera representación de los derechos fundamentales ciudadanos en Europa. Fueron establecidos por el rey leonés Alfonso V en 1017.

D.L. 30/07/2017  

http://www.diariodeleon.es/noticias/leon/cien-pendones-trescientos-figurantes-recrean-mil-anos-fuero-leon_1177781.html
Secundino DL 30Jul2017 Fuero 1 Foto Secundino Pérez. D.L

León ha celebrado hoy la conmemoración de los mil años del Fuero de León, uno de los “hitos más importantes de su historia, la de España y de Europa”, tal como describió el alcalde de León, Antonio Silván, el día de la presentación de los actos en el Ayuntamiento de la capital. Silván recordó “el peso político y la transcendencia de León en la construcción política de España”. “Nos sentimos tremendamente orgullosos del legado de nuestros antepasados, tremendamente orgullos de la contribución de nuestros antepasados a la realidad de hoy y tremendamente orgullosos de lo que somos como pueblo”.

Las actividades programadas para hoy tienen como escenarios centrales la Colegiata de San Isidoro y el Ayuntamiento de San Marcelo así como las calles y plazas de León por las que desfilan 100 pendones que representan las comarcas y antiguos condados del Reino de León acompañados de más de 300 participantes.

“Es una forma de homenajear a quienes nos precedieron, porque gran parte de los derechos que hoy consideramos naturales no serían posibles sin lo que ellos hicieron, por lo que nos sentimos muy orgullosos. Hablar de nuestra historia es hablar de la Historia de España con mayúsculas y sacando pecho”, manifestó la concejala de Cultura, Patrimonio y Turismo, Margarita Torres
.
Los actos conmemorativos comenzaron a las 11.00 horas en la Basílica de la Real Colegiata de San Isidoro mediante una misa por el rito hispano-visigótico-mozárabe, que fue el habitual en los territorios españoles durante los primeros diez siglos de nuestra era, en palabras del abad de la Real Colegiata de San Isidoro, Francisco Rodríguez. El abad destacó la importancia de este rito recordando las palabras del Papa Juan Pablo II, el 28 de mayo de 1992 en la concelebración de la misa mozárabe en Roma: “La liturgia hispano mozárabe representa una realidad eclesial y cultural que no puede ser relegada al olvido si se quiere comprender las raíces del espíritu cristiano del pueblo español. Esta liturgia ayudará a revivir rasgos de la espiritualidad cristiana española que han contribuido a forjar la idiosincrasia del pueblo español en su evolución religiosa, cultural, social y política”.

Rodríguez recordó algunas de las diferencias entre el rito mozárabe y el romano. Por ejemplo, no hay genuflexiones, se incentiva la participación de los feligreses, no se realiza la señal de la cruz al inicio de la celebración ni durante la lectura del evangelio, la paz precede a la eucaristía… son algunas de las diferencias entre ambos ritos. El abad recordó que este tipo de eucaristía y liturgia se celebra en León en ocasiones especiales, como por ejemplo, con motivo de la celebración de San Isidoro. El domingo se repartirá un folleto explicativo a los asistentes.

A continuación el Coro del Monasterio Sandoval ha interpretado ‘Veni creator spiritus’ y después, en el Claustro de San Isidoro tuvo lugar la recreación del acto de promulgación del Fuero por parte de Alfonso V y su alférez mayor Don Menendo. Posteriormente, el ‘rey Alfonso’ visitó ‘su tumba’ en el Panteón real donde se ha realizado una ofrenda floral a continuación de la cual el coro interpretó ‘Christus vincit’, como en la coronación de Carlomagno en el año 800, una tradición que arraigó en el Reino de Asturias, en el de León y luego en el de Castilla y León.

Se dio paso posteriormente, al desfile de la comitiva con el Coro del Monasterio de Sandoval, 100 pendones acompañados de 300 personas, y autoridades. Salió de la Plaza de Santo Martino, Calle de San Isidoro, Calle del Cid y Plaza de San Marcelo.

Desde el balcón del Ayuntamiento se procedió a la lectura de los discursos por parte del alcalde y del ‘rey Alfonso V’ así como la promulgación del Fuero. Inmediatamente después, se dio orden del despliegue de los pendones que hasta entonces estaban recogidos tal y como marca la tradición en tiempos de paz. Los pendones desfilaron por la Calle Ancha, Plaza de la Catedral y volvieron a San Isidoro.

A partir de hoy se repartirán en las dependencias del Ayuntamiento en San Marcelo, y en la oficina de Turismo en la Plaza de la Catedral un librito que recuerda la historia de nuestro Fuero.

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ileón.com

MILENARIO DE LOS DERECHOS HUMANOS

Un congreso en el Ayuntamiento expone hoy la primacía histórica del Fuero de León

Jesús María López de Uribe | 06/07/2017

El salón de actos del Consistorio acoge a partir de las siete de la tarde un amplio programa de ponencias científicas de expertos medievalistas para poner en relevancia la importancia del Derecho Leonés como el germen de los Derechos Humanos y la legislación mundial basada en ellos.

La primera norma en el mundo que incluyó lo que hoy llamaríamos Derechos Humanos como la inviolavilidad del domicilio y el ‘habeas corpus’ se proclamó en la ciudad de León. Incluso la separación entre Iglesia y Estado. O considerar a la mujer como sujeto individual de Derecho, al concedérsele la capacidad de heredar. 

Esto, entre otras muchas cosas que pocos conocen de esta norma, se pondrá de manifiesto en las varias ponencias del Congreso Científico del Milenario del Fuero de León que hoy comienza en el salón de actos del Consistorio a las 19 horas.

Con entrada gratuita, hasta cubrir plazas, el auditorio de la calle del mismo rey que sancionó el Fuero de León en 1017 (Alfonso V), renombrados expertos historiadores medievalistas y del Derecho dejarán bien claro que este corpúsculo normativo es el primer escrito que recoge Derechos Fundamentales de los ciudadanos en la historia de Europa. El fuero leonés fue el ejemplo que siguieron por los distintos fueros que se elaboraron con posterioridad en el Reino de León y en España. Y, por ende, precursor de los Decreta de las Cortes de 1188 que iniciaron el Antiguo Régimen y, 601 años más tarde, de los Derechos Humanos que hoy conocemos como tales en la Revolución Francesa de 1789.

Dos días de ponencias hasta el viernes a las 14 horas

El amplio programa comienza a las 19 horas de hoy con la presentación del alcade de León, Antonio Silván, y la ponencia de la profesora titular de Historia Medieval de la Universidad de León Margarita Torres, que versará sobre ‘El Reino de León bajo Alfonso V’. Una hora más tarde Félix Martínez Llorente, catedrático de la Historia del Derecho en la Universidad de Valladolid, expondrá sus conclusiones sobre la ‘Doble naturaleza normativa de los Decreta de 1017’. A las 21 horas, la última charla versará sobre ‘Castilla en el Reino de León: el derecho condal’ de Emiliano González Díez, catedrático de Historia del Derecho en la Universidad de Burgos.

El viernes a las 10:00 horas el catedrático de Historia del Derecho de la Universidad de Valladolid Carlos Merchán Fernández explicará el ‘Derecho contractual de prestación de servicios según el Fuero de León de 1017′. Sesenta minutos después, a las once de la mañana, el decano del Colegio de Abogados de León José Luis Gorgojo del Pozo hablará sobre el ‘Origen de los derechos de los ciudadanos en el Fuero de León’. A mediodía, Raquel Jaén González, directora técnica del Museo de San Isidoro de León explicará ‘El Reino de León en el siglo XI: una visión artística’.

La conferencia de clausura, a las 13:00 horas, correrá a cargo del Catedrático de Historia del Derecho de la Universidad Complutense de Madrid y explicará la ‘Foralidad urbana y rural: los otros fueros de León‘, para después escuchar unas palabras de despedida del alcalde legionense a las dos de la tarde.

El congreso tendrá además colofón en diciembre, con la presentación de las Actas del mismo en el libro: “En el milenario del Fuero de León (1017-2017). La ciudad de León y su derecho”.

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Tribuna de Opinión

El decreto XXI

José Luis Gavilanes Laso | 21/03/2017

Leo en un periódico nacional las cinco conmemoraciones que tendrán lugar como epicentro los próximos doce meses en esta aglomeración congestionada y desigual de nueve provincias, más conocida como Comunidad Autónoma de Castilla y León. A saber: 2100 aniversario del asedio de Numancia por Publio Cornelio Escipión, con logotipo de Javier Mariscal; 200 años del nacimiento del escritor vallisoletano José Zorrilla; llegada a España de Carlos V meses antes de que fuese jurado como rey de Castilla; las Edades del Hombre en la localidad segoviana de Cuéllar que tendrá como hilo conductor la «reconciliación» eclesial; y la anticipación o preludio onomástico de los 800 años de la creación de la Universidad de Salamanca a cargo del artista mallorquín Miguel Barceló. ¿Y qué hay del Fuero de León o ‘Forum Legionense’, del que se cumple este año el mil aniversario? Nada. Lo que no obsta para que por estos pagos se comiencen a oír al efecto todo tipo de clamores y fanfarrias. Aunque mucho me temo que, si alguien no lo remedia, ni siquiera los ecos van a llegar a las capas primarias y secundarias de la sociedad, esto es, a escuelas, colegios e institutos para que desde su tierna infancia el pueblo se instruya en democracia y aprecio a las libertades, al igual que, por desgracia, así ocurrió en su día con la onomástica de León como ‘cuna del parlamentarismo europeo’, de mucho gasto y empaque ceremonial pero de muy poca trascendencia popular.El Fuero de León es un conjunto de leyes o decretos dictados en 1017 (Fr. Manuel Risco, entre otros, retrasa la fecha hasta 1020) en tiempos de Alfonso V, quien convocó una asamblea en la que comparecieron obispos, condes y potestades para regular la vida económica y administrativa de todo el reino en general y de la ciudad de León en particular. Su finalidad era la de promover la repoblación de un territorio y una ciudad que había quedado despoblada por las devastaciones de Almanzor, y con la finalidad de que tales fueros o disposiciones jurídicas nunca fuesen en lo sucesivo violentados a perpetuidad, constituyendo uno de los textos legislativos conocidos más antiguos e importantes de la Edad Media en la España cristiana.Del Fuero de León tan sólo me voy a ocupar del decreto XXI de los 48 en su totalidad, redactados originariamente en latín y cuyo texto en leonés data del siglo XIII y se encuentra en la Biblioteca Nacional de Madrid. Su contenido dice lo siguiente; «Constituimos también que la ciudad de León, que fue despoblada por los Sarracenos en los días de mi padre Vermudo, que sea repoblada por estos fueros abajo escritos y que nunca, en perpetuidad, sean violentados estos fueros, Mandamos, pues, que ningún junior, tonelero, tejedor que venga a morar a León, no sea sacado de allí».

El interés de los artículos «urbanos» del Fuero de León, que inaugura precisamente el decreto XXI, es múltiple. Encontramos en él algunas informaciones gracias a las cuales se pude precisar la función de la ciudad en el terreno económico. Las cláusulas concernientes al estatuto personal de los leoneses permiten distinguir las características de una categoría social que hasta entonces había permanecido en la sombra: la de los vecinos de las ciudades. Y, por último, el Fuero de León proporciona el primer ejemplo de embrión de organización propiamente urbana.

Para favorecer la repoblación de la urbe leonesa dispone el decreto XXI que a ningún «junior», esto es colono o campesino, con vínculos de dependencia a un «señor», que emigra a la ciudad para instalarse en ella, no se le puede obligar a abandonarla. El «junior» que aquí se trata es un individuo sometido a un «señor», pero como experto en los oficios de tonelero y tejedor acogido tras los muros legionenses se convertía en hombre socialmente libre. Se admite así implícitamente el principio de que la residencia en la ciudad conlleva la libertad personal. Al mismo tiempo estas cláusulas ponen en evidencia que la población de León estuvo en parte asegurada por hombres que trataban de escapar de distintas formas de sujeción, algunos de los cuales, los «juniores», venían probablemente de los campos vecinos. Hay que pensar que una ciudad que volvía de nuevo a la vida tras la destrucción tendría falta de artesanos, especialmente de gentes peritas en fabricar tejidos de abrigo, dado el gélido clima leonés, o expertas en construir envases para la conservación de alimentos y bebidas. En la época en que se legislaba con el Fuero de León todo parece indicar que la urbe leonesa carecía todavía de una organización político-administrativa propia. El decreto XXI nos muestra, al conceder la libertad social a los que acudían a vivir en ella, que ya era un lugar acogedor, un lugar donde se podía disfrutar de libertad jurídica y social, como lo fue más tarde la ciudad de la Edad Media organizada con arreglo a un régimen municipal más o menos autónomo. Este decreto XXI, como el siguiente XXII, parece, pues, que viene a a reconocer la atribución de la libertad civil de todos los que residiesen en el recinto urbano, principio común de las ciudades europeas de la Edad Media y que encontró su gráfica expresión, según Luis G. de Valdeavellano, en el proverbio jurídico alemán «el aire de la ciudad hace libre» (Stadtluft macht frei).

En definitiva, por necesidades de repoblación y reordenación del territorio, Alfonso V y sus consejeros se vieron obligados a conceder a León un estatuto jurídico, social y administrativo. La cuestión que se plantea es saber si este documento es algo completamente nuevo, o si se inspira en cartas análogas o en costumbres en vigor en la zona de repoblación de las cuales por carecer de pruebas sólo podemos intuirlas. Sea como fuere, no habrá que minimizar la importancia de las disposiciones o decretos del Fuero de León de 1017. Aun admitiendo que las intervenciones ocupan en él sólo un lugar reducido, tuvo el mérito de fijar en cierto modo la imagen de la ciudad en el reino leonés en un momento de su evolución. Vamos a encontrar en las cartas urbanas otorgadas a finales del siglo XI la mayoría de los elementos que la asamblea de 1017 a orillas del Bernesga recoge, a saber: libertad personal, papel de asilo de la ciudad, posibilidad para los vecinos de elegir señor, esbozo de la división de la sociedad urbana en dos grupos («milites» o caballeros y «peones» o gentes de oficio), acción del «concilium» en el terreno económico, unidad de la ciudad y su territorio. La comunidad de habitantes representada por el «concilium» fue oficialmente reconocida y habilitada para actuar en un terreno restringido aún, sin duda, pero llamado a ensancharse.

Se anticipaba con esta asamblea lo que más tarde se consolidaría en la Carta Magna Leonesa de 1188, en tiempos de otro Alfonso, ahora el IX, con las leyes que vendrían a suponer, así reconocida por expertos, la «cuna del parlamentarismo europeo».

Pero hay más, el Fuero de León, me atrevo asegurar por lo que respecta al conjunto urbano, vendría obligado a restituir lo que, después de la debacle sarracena, en su día debió suponer la carta o estatuto que regulaba el agrupamiento en un sólo lugar de la división entre el primitivo emplazamiento de origen militar como campamento romano de una legión que va a dar el nombre a la ciudad y, por otra parte, la ciudad civil con primitivo asentamiento en «ad legionem». Este último situado en el exterior a poca distancia del campamento militar, en la estratégica confluencia de los ríos Bernesga y Torío (actual Puente Castro), era el complemento de la milicia en cuanto a la actividad artesanal y residencia familiar. La reunión de ambos asentamientos, el militar y el civil, en uno sólo exigiría un cuerpo de disposiciones jurídicas para regular la vida de la nueva convivencia. Desconocemos cómo se originó y funcionó esa normativa, pero no estaría muy lejos de la que nos ofrece el Fuero de León de 1017.